miércoles, 20 de enero de 2021

Ser disciplinado: Clave para el éxito

 

Con el inicio de un nuevo año, solemos crear una lista de propósitos a cumplir a lo largo del año, tal como bajar de peso, romper con un mal hábito, levantarnos a las 6 de la mañana a correr por el parque, obtener un mejor empleo, y cosas por el estilo. Durante los primeros días del año, o quizá, con un esfuerzo extra, logramos cumplir con estos propósitos un par de semanas, pero, después dejamos que el desánimo se apodere de nosotros y dejamos de lado esta lista, excusándonos de que no eran del todo necesarias, que estaban afectando otras áreas de nuestra vida, o que, simplemente, las dejaremos para un mejor momento.

Y se nos vuelve tan pesado eso de adquirir un poco de autodisciplina. Cuando miramos a personajes destacados en el mundo de la tecnología, tal como Steve Jobs, o el ámbito deportivo, como Michel Jordan, casi de inmediato los consideramos como un ejemplo de disciplina para alcanzar el éxito. Nos diera la impresión de que ellos tenían ya un camino bien definido por el cual les sería fácil andar de principio a fin. Los imaginamos como alguien admirable, pero nunca nos creemos que podemos lograr lo que ellos lograron, pues pensamos que ellos están en otro nivel, en una órbita tan lejana que sería imposible alcanzar. Y continuamos viviendo en la mediocridad.

Aunque tales personajes los vemos haber llegado muy lejos en sus trabajos profesionales, no nos damos el tiempo para analizar cómo han logrado tan grande éxito. Y no nos sería difícil descubrir que ellos tuvieron inicialmente una vida como la nuestra, y lograron un cambio significativo en ella gracias algo tan valioso y desapercibido que llamamos enfoque.

Aquí radica su éxito. En que tuvieron un enfoque, un propósito definido, un objetivo claro al cual seguir y dedicarse todos los momentos de su diario vivir. Ellos se enfocaron, en primer lugar, en una sola cosa. No en muchas, sino sólo en una. A diferencia de nosotros con nuestros propósitos de inicio de año que forman una gran lista, cosa que no está del todo mal, pero sería mejor proponernos una sola cosa, una sola meta, un solo objetivo qué cumplir, y a ello dedicarnos día tras día. Con muchos propósitos perdemos el rumbo fácilmente, nos dispersamos, disolvemos nuestra energía mental, y terminamos confundidos y agotados. Así que la clave está en el enfoque, en dedicarnos al logro de un sólo objetivo, a lograr una meta cada vez, a crearnos un hábito en torno a ese ideal que nos hemos propuesto alcanzar, y allí enfocar nuestra energía, hacer de esto una disciplina no excesiva, pero constante.

Con esto, podemos estructurar la forma en que construiremos una disciplina propia; esta estructura constaría de las siguientes partes: la primera, la elección de un único objetivo; un objetivo que nos motive y nos desafíe, que nos lleve a ser una mejor persona. Como segundo elemento, enfocarnos en este propósito, no perderlo de vista, dedicarle la mayor energía mental que dispongamos. De aquí vamos al siguiente escalón, que es crearnos una rutina, seguir con firmeza el trabajo, el espacio, el tiempo que hemos destinado para el logro de tal objetivo. Esto puede ser, levantarnos todos los días a las 6 de la mañana a ejercitarnos por una hora. Nos llegaremos a sorprender cuando descubramos que, al inicio, el esfuerzo suele ser enorme, pues habrá mil razones que nos asalten mentalmente para no realizar lo que nos propongamos; pero, conforme vamos avanzando, requerimos menos esfuerzo, y comenzamos a disfrutar de aquello que nos hemos propuesto realizar para alcanzar nuestro objetivo. Finalmente, pasados algunos días, quizá algunas semanas, aquella rutina diaria se nos volverá un hábito que habremos logrado incorporar en nuestra vida cotidiana, y sin el cual nos resultaría difícil prescindir.

Una vez conquistado este hábito, estaremos listos para el logro de un objetivo más, y, poco a poco, llegaremos a cumplir todo aquello que nos propongamos, y esto nos llevará a algo invaluable que será una gran satisfacción por estos logros. Empecemos hoy, sin posponerlo al inicio del próximo año nuevo!


lunes, 4 de enero de 2021

Valorarse a sí mismo: Punto clave para atraer riqueza

 


   Solemos apreciar cosas que hay a nuestro alrededor. Cosas tales como autos, casas, relojes, ropa bonita, unos zapatos, el celular de moda, las videoconsolas más actuales... Adquirimos algo de ésto, y los ponemos en un lugar especial en nuestra percepción, y les asignamos un alto valor que defendemos con infinidad de argumentos.

   Del valor que damos a esto objetos de nuestro entorno, también solemos darle una gran importancia a las personas que nos rodean. Supongo que eso está muy bien. Queremos a las personas que nos ayudan y nos acompañan en nuestro vivir de cada día, como nuestros padres, nuestra pareja, nuestro hijos, familiares, y amigos. Cada uno de ellos tiene asignado un valor especial para nosotros.

   No olvidaremos mencionar el afecto que sentimos por ciertas mascotas, o por lugares, o por cualquier otra cosa que se nos ocurra. Tenemos una infinidad de cosas a las que les damos valor. Y esto está muy bien... Sin embargo...

   Ahora viene bien el preguntar: ¿Y qué hay del aprecio a nosotros mismos, a nuestra persona individual? ¿Qué valor nos atribuimos sin referirnos a la opinión que los demás tengan de nosotros?

   Es posible que querramos evitar el enfrentar estas preguntas; quizá nos incomodan; quizá no queremos voltear a vernos a nosotros mismos tal como somos. Tal vez desviemos la mirada para no hacer un análisis introspectivo de nuestro ser. Pareciera que fuese muy sencillo apreciar cosas, animales o personas que están en nuestro entorno, en nuestro exterior, pero se vuelve complicado apreciarnos a nosotros mismos.

   Miremos hacia nuestro interior, no para juzgarnos, no para ser severos con nuestros defectos, ni para lamentarnos, ni mucho menos. El mirarnos con negatividad no ayudará en formarnos una imagen real de quiénes somos en el fondo.

   Éste será nuestro punto de partida, el enfoque que tengamos de nosotros mismos, pues tal como nos lleguemos a percibir interiormente, es lo que exterioricemos en el mundo que nos rodea.

   Si nos consideramos una persona de poco valor y necesitada, eso es lo que el mundo exterior nos reflejará con situaciones difíciles y con una vida de carencias. Por el contrario, si vamos dándonos valor, por ser creaturas únicas, porque tenemos un valor intrínseco que no depende de nada ni de nadie, que somos seres de un alto valor que merecen vivir la vida en plenitud y en felicidad, la vida nos irá llevando eso a nuestra vida, el trato de los demás será acorde a esta percepción de nosotros mismos, la vida cambiará de forma total. Quizá no de la noche a la mañana, pero lo lograremos. Es un cambio que hacemos a cada día, dirigiéndonos palabras amables a nosotros mismo, dándonos felicitaciones por hacer cosas bien, aunque sean simples; o mejor, si son complejas y las resolvemos satisfactoriamente. Un logro a cada día nos ayudará a crear ese camino de plenitud que soñamos.

   La importancia de nosotros mismos, la damos por el reconocimiento personal, no por el reconocimiento que la sociedad nos dé a nosotros.

   Creamos en nosotros mismos; tengamos fe en nosotros mismos.

   Cada vez que nos veamos en el espejo, decirnos a nosotros mismo que somos seres maravillosos, seres importantes, seres únicos, que realizan un proyecto único de vida. Sabemos que nuestra aportación a la vida, a la sociedad, al mundo, es importante. Todos contribuimos al bienestar de los demás.

   Por eso, al agradecer por un nuevo día, tomemos un ánimo positivo; un estado de ánimo alegre y optimista son esenciales para nuestro mejor desempeño; un estado de ánimo bajo, nos traerá poca energía, poca iniciativa. Es por eso importante cuidar nuestras emociones, ya que ellas nos dirigen hacia un estado de ánimo concreto. Y con este estado de ánimo marcamos todo lo que hacemos. Afectamos nuestra percepción, nuestras reacciones, nuestra relaciones sociales. De allí la relevancia de sabernos mantener en la alegría y el optimismo.

   Volveremos con buen ánimo a este tema del valor de sí mismo en próximos post.